Daniel Goldin

México
Nació en la Ciudad de México en 1958. Es uno de los pilares del fomento de la literatura infantil y juvenil en México. Creó y dirigió el proyecto de libros para niños y jóvenes de la editorial Fondo de Cultura Económica, promoviendo libros para un sector en ese momento rezagado. Goldín apostó por la edición de libros para niños “porque me gusta ese sujeto que se está formando y creo que es una forma de trabajo político que vale la pena, y no solo por ese sujeto sino por lo que puedes propiciar con los libros en el entorno familiar. Hay muchas cosas que pasan con los papás cuando leen con los niños o cuando leen solos los libros para niños. La mayoría de los padres no tuvieron en la infancia estos libros, y de repente los reciben con agradecimiento, y me interesa propiciar este espacio. La infancia es algo para conquistar, también, por muchos adultos". Dirigió la colección Espacios para la lectura y la Red de Animación a la Lectura. En 2004 fundó Abrapalabra Editores, filial de la editorial Serres y trabajó en la editorial Océano, encargado de la colección de libros para niños y jóvenes, así como textos que indagan en la formación de lectores. En 2006, asesoró la Encuesta Nacional de Lectura (CONACULTA), labor de la que se desprendió el libro, que coordinó, Lecturas sobre la Encuesta Nacional de Lectura (CNCA, 2006). Ha colaborado en publicaciones periódicas internacionales y es autor de libros como Los días y los libros, divagaciones en torno a la hospitalidad de la lectura (Paidós, 2006), Al otro lado de la página, imágenes de la lectura en México (Santillana, 2008) y Las TIC en la escuela. Nuevas herramientas para viejos y nuevos problemas (Oceano, 2012.) Actualmente es el director de la Biblioteca José Vasconcelos. Hijo de padres bibliotecarios y en contacto perpetuo con los libros, también es autor de libros para niños y jóvenes, para Daniel Goldin: “hay muchas narrativas, además de las literarias o artísticas. En la constitución de la subjetividad, las más importantes son las orales en las que se involucra al niño, por ejemplo, al relatarle cosas que han sucedido y en las que él está involucrado, al invitarlo a participar en ellas, al hacerlo cómplice aunque sea auditivo de lo que le sucede a otros en su entorno mediato o distante. Desde luego, además de eso, están las narrativas culturales, sean cuentos, relatos, películas, que le permiten distanciarse de su entorno y acceder a una dimensión simbólica que lo hace más habitante de su propia circunstancia.”